Que 30 años no es nada…

Que 30 años no es nada…

Decía Pax, José Antonio Pastor, nuestro secretario, en su artículo al inicio de esta gloriosa temporada 2019/20 que acaba de finalizar, que no es amigo de las grandes frases, que siempre encuentra un “pero” a ese tipo de sentencias. No me extraña, en la apropiación que hago de la letra del tango “Volver”, de Carlos Gardel, son veinte años solamente.  Y nosotros, hinchas del Liverpool, fans de los Reds, no podemos decir que estos treinta años de espera no hayan sido nada. De hecho, han sido años en los que, pese a los altibajos, hemos disfrutado de grandes títulos: La FA Cup del 92 con goles de Thomas y Rush; La League Cup del 95, con el recital de McManaman; el Treble de Houllier en 2001; la League Cup del 2003 ganada al eterno rival; la milagrosa Champions de Rafa en 2005; la FA Cup en 2006; La League Cup de 2012, La Champions de 2019, más la Super Copa de Europa y, ¡por fin!, el Mundial de Clubes (es decir, la Intercontinental)… Y me dejo tantas victorias, tantos partidos memorables, tantas remontadas…

Y por fin, 30 años después, la Liga Inglesa, la Premier, “the League”. El viaje hasta aquí ha estado lleno de alegrías y tristezas; entre las primeras, tantos amigos que hemos conocido, la fundación de nuestra querida peña Madrid Reds, tantas noches de abrazos, de celebraciones, de resacas; en las tristezas, los amigos que nos dejaron como Mode, o los conocidos que nos enseñaron a entender la filosofía del club a través de sus palabras, como Michael Robinson.  Si de alguien me he acordado estos días es de esos aficionados que nos dejaron antes de poder disfrutar de este título liguero. También he disfrutado viendo a los jóvenes fans, ganando su primera Liga Inglesa. Pero como decía al inicio, aquellos que ya no están pudieron disfrutar de muchas cosas en estas tres décadas, y no me refiero sólo a esos títulos que he mencionado. En estos treinta años hemos visto grandes partidos de fútbol, como aquel Liverpool-Newcastle 4-3 del año 96, remontadas al Borussia Dortmund, al Olimpiakos, al Milan en Estambul (“Istanbul, Istanbul, we’re the greatest team in Europe and we won in Istanbul”); hemos disfrutado de grandes jugadores: McManaman, Owen (sí, luego jugó en el United, pero la historia la hizo con nosotros), Patrick Berger, Xabi Alonso, Fernando Torres, Luis Suárez; hemos aprendido con grandes entrenadores: Gerard Houllier, Rafa Benítez, Brendan Rodgers y, por fin, Jürgen Klopp. Bendito Klopp. ¿Qué sería de esta historia de 30 años sin el alemán? Klopp ha sido como ese séptimo de caballería que aparece en el último momento a defender a los colonos, cuando la cosa parecía perdida. Es ese Halcón Milenario que quita a los cazas imperiales del x-wing de Skywalker para poder destruir “la estrella de la muerte”. Klopp ha transformado al equipo y ha logrado poner un broche de oro final a estos treinta años.

¿He dicho final? Final, nunca. El fútbol nunca termina. El reto sigue ahí. El United tiene un título de Liga más que nosotros y eso no se puede permitir. Yo ya estoy pensando en la siguiente temporada, como he hecho toda mi vida y como haré mientras siga en este mundo. Decía Pastor, en ese artículo de inicio de temporada, que esta Liga que acaba de terminar se presentaba llena de incertidumbres. Afortunado él, que es capaz de poner juicio y sentido a todo lo que rodea el mundo del fútbol. Porque yo siempre creo que ganaremos. Lo he creído cada año de aficionado, incluso al inicio de aquella temporada que fichamos a Charlie Adam, o cuando fichamos a Konchesky, o cuando… ¡qué más da! Somos el Liverpool, this means more. El verano pasado fuimos felices porque habíamos ganado la sexta, en Madrid, pero teníamos la espinita de que no habíamos ganado nunca la Premier. Este verano extraño de Coronavirus y amenazas de confinamiento lo disfrutaremos ya sin espinas, sabiendo que hemos cerrado un círculo que se inició hace treinta años. Digo círculo, pero podría decir un éxodo, una peregrinación, un camino. Pero un maravilloso camino lleno de amigos, de alegrías, de recuerdos, de tristezas, de risas y celebraciones. En definitiva, un camino lleno de vida. Porque eso es el fútbol, al final: una parte importante de nuestras vidas. Rojas en nuestro caso. Bendito color, bendita vida, esta nuestra: la del aficionado del Liverpool Football Club.

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