Do you remember the first time? ¿Recuerdas tu primera vez?

VOLVER A SER UN NIÑO

 

 

Earlier in the season  Jürgen Klopp misunderstand a journalist when asked “Do you remember your first time?”  So we’re asking you: do you remember your first time?

Watching LFC of course….

This week Jose Antonio Pastor Sáez  tells us about his earliest memories…

 

Hay una canción de un grupo español, Los Secretos, que se titula así, bien es cierto que luego la canción nada tiene que ver en su letra con el balompié, y sí con dependencias de otro tipo, menos sanas que nuestro fútbol.

 

Pero esa es la sensación que tuve mi primera vez en Anfield, volví a ser un niño un 8 de marzo del 2008.  Con 44 años. ¡Al final va a resultar que soy un millenial!

 

Y va de fechas, un 10 noviembre 1974 entré por primera vez en mi vida en un estadio de fútbol “para mayores”, en el viejo San Mames, pero en el viejo, viejo… antes de la remodelación para el mundial 82. Siempre me vienen a los sentidos los mismos recuerdos de aquel domingo: el olor a puro Faria que sigue actuando como un condensador de fluzo y me devuelve a esa tarde, el verde del césped, el olor fresco ¡y mira que en el norte vemos a diario interminables campas verdes recién llovidas!, y guardo ese rumor suspendido en el ambiente, un runrún de cuarenta mil entendidos.

 

¿Y el grito de Gol? ¿Quién no recuerda esa sacudida colectiva? ¡El primer temblor de los cimientos de un estadio en 7,5 escala Richter (porque vaya si tiemblan)! ¡Y el de tu esqueleto entero desarmado por el flap del balón en la red! ¡Los brazos en alto apuntando al cielo, capaces de, en esa postura, elevarse como Superman y volar! ¡Vaya que sí se puede volar!

 

Eso es muy bonito, ese cosquilleo de comunión, de acuerdo tácito y de empuje colectivo… Ese ¡Aupa Athletic!

 

O de… ¡Come on Reds!

 

“Con ese brillo que te vuelve un niño”

 

Siempre he dicho que mi primer amor con los Reds fue Anfield, rondará el 16 de marzo de 1977, cuando Fairclough por la tele de blanco y negro remontó contra el Saint-Etienne, el rugido de aquella marabunta, la euforia, el disparate que supuse se vivía en aquel campo hizo que esa noche, con 13 años, dijera en voz alta: yo quiero ir a ese sitio.

 

Más o menos me pasó lo mismo con Nefertiti en 3º de básica, cuando vi la foto en el libro de historia y quise conocer a esa señora. Lo hice, en Berlín 2006.

 

… Y con la tumba de Tutankamón, ante la cual casi lloro en el museo de El Cairo.

 

Así que en 2008, el día de mi cumpleaños, mi sobrina, a sabiendas que yo atravesaba un bache amoroso (¡Pax y las mujeres…!), se presentó en mi cumpleaños con un jueguecito de adivinanzas, que yo creía que culminaba con una camiseta del Liverpool de regalo, ¡y ya me parecía la leche! Pues no. Mi sobrina Nuria había juntado a toda la familia y a mis amigos para, entre todos, mandarme al Mersey. ¡Un Liverpool- Newcastle! Entrenado por Keegan, el que fuera mi jugador favorito.

 

Contaros ese viaje, ese finde, me llevaría hojas y hojas, os diré que el taxista que me recogió en el John Lennon (Above us only sky), hablaba scouse profundo, que me puso todos los himnos a todo volumen al contarle yo el motivo de mi viaje, que le dije que Yes a todo, que me alojé en una casa de evertonians, que me metí en un pub lleno de urracas con mi camiseta red recién estrenada y que antes fui andando al estadio, a 3,3 millas de mi toffewoman landlady…

 

Los tornos de Anfield, que hay que hacer un plan dieta de la alcachofa dos semanas antes para pasarlos… Y de nuevo el rumor del 74, el verde, el olor a futbol inglés y los tres goles como tres soles bien celebrados.

“Con la inocencia tan graciosa”

 

Yo era un niño de cuarenta y muchos tacos. Me sacaron una foto fuera del estadio, que adjunto, diciéndome que era el típico hincha del Liverpool, a la fotógrafa le expliqué que era de Bilbao, y que era mi primera vez allí, se moría de la risa. Al tipo que me ayudó a encontrar mi sitio, le conté la historia de mi cumple y…  tooodos los que se sentaron a mi alrededor, supieron que era mi primera vez. No me hice un solo selfie, porque la gente se partía de risa con mi carita y se ofrecían a fotografiarme. Recuerdo a George Sephton recitando la alineación, y que hacía frío.

 

Pero yo tenía ese… ya lo dice la canción

“Con ese brillo que te quita el frío.

Volver a ser un niño”

 

Jose Antonio Pastor Sáez

 

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