Crónica Liverpool-Southampton

Esta crónica está dedicada a mi amigo Lover.

Decía Pearl S. Buck, toda una señora premio nobel, que muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad.

Algo de eso puede llegar a pasarnos este año, ayer, en un pispás, en un santiamén, en 48 minutitos de nada, ya estaba el temita este de los saints solucionado. ¡Hala! a recoger y para casa a descansar… Tenemos, tendríamos poca memoria si no recordamos las grandes decepciones, sufrimientos y malos tragos de jugar contra santos de este tipo y caer penados en un abatido Anfield sin alma.

Pues el ambiente de ayer en Triskel, curiosamente lleno hasta la bandera en la zona cavern y algo en el hall (¡¿Dónde estabais el 2010?!), pues decía que el entorno nuestro estaba más distendido que Johnny Depp en un casting de Tim Burton (no es mío el chiste, no está el país para apropiarse de textos ajenos). Noté a veces hasta suficiencia en las risas y en las charlas sobre cuánto está durando el verano en el foro. Os confieso que me da miedo tanta confianza. Cierto es que necesitamos sacar pecho, guardar el desfibrilador de mano, eso es verdad ¡porque hemos estado tanto tiempo arrugados en las duras banquetas del pub que…! ¡Y es cierto que debemos creer que somos un gran Liverpool este año! Por ejemplo, leía hoy que Alisson iba a pedir el transfer request en navidades, porque VVD le aburre ya de tanto achicar balones, tackles… Y no solo el holandés, es verdad que también Andy corre como pollo con cabeza, que Gómez es Súper Gómez, que Trent va como si discurriera por un carril de tranvía, que… somos felices, ¡coño!. ¡Para qué negarlo! Es verdad, no lo ocultemos, celebremos el año del orgullo red, gritemos, alcemos nuestro rostro con descaro y digamos: ¡Por fin es sábado y soy del Liverpool!

Y refiriéndome al partido, por hablar de los no habituales. Me gustó Shaqiri, me gusta siempre su trabajo, sus ganas, cómo mete ese cuerpo taladro que viste de rojo, su eterna disposición a ser el niño más responsable de clase y a pelear por su sitio. Me gusta mucho Matip hace tiempo, no es Virgilio, pero Joel es cosita buena y fiable. Pero os confieso que lo que más me gustó ayer fue ver a Salah sonreír. Como dijo Bécquer: “Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso… ¡Yo no sé qué te diera por un beso!” Personalmente, como rudo vasco me sobra el beso, pero verle así de contento… me pone… Aunque el gol, en justicia, debiera haber sido de Xherdan.

En fin, un trámite bien superado que debiéramos saborear como pequeña/gran alegría y con la esperanza de que sean muchas.

No puedo evitar cerrar con otra frase de Chesterton, que aquí francamente se equivoca bajo mi parecer: “Bebed porque sois felices, pero nunca porque seáis desgraciados”. Yo que sepa, en el Triskel se ha bebido en la victoria y en la derrota, y así debe ser.

P.D. Una cosa, a los que no estaban en 2010, ¡¡¡bienvenidos!!!, de sabios es rectificar, jajajajaja.

JA Pastor

* imagén: Evening Standard

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